
Transilvania es una región que está ubicada en la parte central de Rumanía, rodeada por los montes Cárpatos. Transilvania es extensamente conocida por ser el lugar de donde procede Drácula, el conde de la novela de Bram Stoker. El paisaje de la región es también muy característico debido a su relieve montañoso, sus espesos bosques y sus misteriosos castillos.
Transilvania es una región plagada de historia. Región de separación entre oriente y occidente, ha estado en numerosas ocasiones en guerra por las disputas entre los Dacios, sus habitantes antes de que llegara el imperio romano, los eslavos, y posteriormente por Austria, Hungría y Rumanía.
La capital es Cluj – Napoca. Aparece situada en lo alto de una meseta y su principal característica es la influencia húngara y el estilo barroco de las calles, edificios y cúpulas. Podemos visitar el Museo de la Historia y pasear junto al Danubio, el mar Negro, o acercarnos a sus múltiples manantiales. Puede ser el inicio de una ruta de castillos y leyendas.
Otra bella ciudad es Sibiu, con casas pintadas con colores pastel y calles empedradas. Allí encontraremos el Museo de Arte Bruckenthal y el Museo de la Técnica Popular al aire libre. Cerca de esta población se halla el castillo Hunyadi, una reconstrucción gótica del siglo XV perteneciente al príncipe Iancu de Hunedoara. Hay varios edificios que sobresalen en la ciudad, como la torre de los Concejales o la enorme catedral evangélica. También en Sibiu hay que atravesar el puente de los Mentirosos, llamado así por la leyenda que dice que si alguien cuenta una mentira en el puente, éste se desplomará.
Una ciudad de obligada visita es la de Brasov. Es una población que resulta fascinante, con sus pintorescas casas medievales y sus antiguas iglesias y fortalezas. Un ejemplo es la impresionante iglesia Negra, del siglo XIV, o las ruinas de la fortaleza y el Ayuntamiento antiguo,del siglo XVIII. Muy cerca de allí se encuentra el famoso castillo de Bram, es una de los mayores
atractivos de Transilvania, ya que allí fue donde vivió el cruel Vlad Tepes, personaje fuente de inspiración del Conde Drácula. Este príncipe sanguinario, fue hijo de Vlad Cracul, y cuenta la leyenda que murio a finales del siglo XV combatiendo con 200 de sus soldados contra un ejército de 120 mil turcos que lo asediaban. Su apodo, “El empalador”, viene del gusto que tenía a la tortura de sus enemigos y traidores: El atravesar con un palo sin punta a la persona, para que muriera lentamente. Este castillo está situado en Sighisoara, y adentrarse por el lugar es dejarse envolver por la leyenda de Vlad Tepes gracias a la perfecta conservación de la campiña del castillo donde aún podemos ver calles adoquinadas y 11 torres que le imprimen un marcado caracter medieval y de leyenda. El viajero se sentirá impresionado al ver la siniestra silueta del castillo, formado por hileras de torres y murallas entre un fondo frondoso de bosques y montañas. En el interior de la fortaleza hay un laberinto de escaleras de caracol, cámaras secretas y rincones oscuros. Ante tales tétricas estancias y el decorado gótico, al visitante no le quedará más remedio que volver la cabeza cada vez que le parezca oír un suspiro en el resto de los aposentos; el castillo de Peles, construido en 1883 por el rey Carol I. Su edificación es famosa por emplear una arquitectura sofisticada.Vidrios coloridos, arañas de luces Murano, paredes cubiertas con cuero traído de Córdoba, porcelana Meissen, esculpidos de marfil y bellísimos ébanos son sólo algunas de las bellezas decorativas que el Castillo Peles guarda en sus 160 habitaciones; y el lago de Rosu.
Los montes Cárpagos constituyen un fondo espectacular, acompañado por un paisaje repleto de bosques y ríoscristalinos. En este sentido, destaca la belleza del extenso Parque Nacional Retezat. Las características naturales de Transilvania hacen de ella, además, un lugar ideal para practicar deportes de invierno y de aventura.
La región aparece repleta de pueblos y aldeas llenas de rumanos, magiares, alemanes y gitanos. Un dato curioso es el
predominio de la figura del pastor, que actúa como un auténtico guardián de las tradiciones populares. Afortunadamente para los espíritus románticos, Transilvania presenta una imagen casi exacta a la que se ha mostrado a través de la televisión y el cine, con la figura mítica de Drácula creada por Bram Stoker. A esta parte de Rumanía no le faltan paisajes sombríos, tormentas espectaculares, lobos que aúllan en las montañas y bosques o ciudades góticas y misteriosas.
Otra ciudad digna de visitar es la de Sighisoara, Patrimonio de la Humanidad, y una de las más bellas ciudades medievales que existen actualmente en el mundo. No hay que perderse la fortaleza en la parte más alta de una colina, una fortaleza con pasajes secretos. Otro monumento que destaca es la catedral ortodoxa, con su brillante fachada blancaque contrasta con su interior oscuro. También hay que acercarse a la torre del Reloj, cuya antigüedad es de siete siglos y desde cuyo campanario sale una figura de madera a las doce de la noche. Allí puede verse una exposición sobre el personaje de Drácula y figuran las hazañas patrióticas de Vlad Tepes.
La gastronomía rumana puede definirse como muy delicada y elaborada. El resultado es la confección de unos platos exquisitos que el viajero no podrá olvidar. Platos típicos de la región son los caldos y las sopas de verduras hechas con ortigas, diente de león, setas, cebollas y ajo. En cuanto a la carne, predomina la de cerdo, que es muy apreciada, sobre todo si proviene de un ritual llamado Banquete del Cerdo. Se trata de un rito ancestral que incluye la matanza del animal y su preparación. Por otro lado, también destacan la popular col a la cluj, hecha con crema de leche, y el sabroso guisado a la haiduc.
En cuanto a las fiestas, sorprende descubrir que en Transilvania, igual que en toda Rumanía, se conservan las costumbres y tradiciones más ancestrales. Durante los días de fiesta los húngaros, gitanos y alemanes se visten con los trajes típicos y bailan las mismas danzas que en siglos anteriores. Ejemplo de ello son las Navidades, Año Nuevo, Pascuas y la Noche de San Juan.
En fin, visitar Transilvania supone conocer un mundo que parece salido de la época medieval y que permanece envuelto en una halo de misterio y leyenda.


Fecha: 02 de febrero de 2009
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