Todos los domingos el Barrio de San Telmo es visitado por los porteños y también por turistas. El paseo puede comenzar en la célebre Plaza Dorrego. Muy cerca se encuentra la Iglesia Jesuita de Nuestra Señora de Belén, de estilo clásico barroco que fue construida en un comienzo (1734) por los jesuitas y concluida a finales de ese siglo por los padres betlemitas. Declarada patrimonio de la humanidad en 1942 tuvieron lugar en ella episodios importantes de las Invasiones Inglesas a Buenos Aires.

Siguiendo por la calle Chacabuco encontramos la Casa de Cataluña y el Teatro Margarita Xirgú, edificios que muestran el auténtico Art-Nouveau de principios de siglo, con balcones muy trabajados y decorados con bajorrelieves muy vistosos. Avanzando por la calle Carlos Calvo, nos sorprenderá una vieja “pulpería” (lugar donde se reunían los malevos que representaban los hombres que vivían al margen de la ley), hoy convertido en un restaurante.
Llegamos a la tradicional Feria de San Telmo donde muy temprano por la mañana comienza a tomar forma con cajas, baúles y canastos que se van superponiendo para formar sobre los adoquines de la Plaza Dorrego una innumerable cantidad de puestos, que se mezclan con las casas de anticuarios existentes en la zona. Allí encontraremos desde muebles, joyas y cuadros hasta las cosas más inverosímiles que nos llegan desde el pasado.
Hace 38 años que esta feria existe y son 270 puestos con una organización, muy bien hecha, a cargo del Museo de la Ciudad de Buenos Aires.
Son cerca de diez mil visitantes cada domingo de los cuales más de la mitad son turistas de todo el mundo, que quedan maravillados con el espectáculo que aquí encuentran.
Los dueños de los puestos saben perfectamente los gustos de los visitantes y por qué objetos se inclinan según su nacionalidad, los brasileros gustan de objetos brillantes y de colores, los franceses adoran la bijou hecha de vidrio, a los italianos les fascinan las joyas antiguas y los españoles eligen mantones, pinturas y abanicos que fueron traídas al país por sus antepasados.
Los espectáculos no se hacen esperar y en las esquinas veremos cantantes, bailarines y músicos deleitándolos con bailes y canciones populares a través del tango, la milonga y el folclore de esta tierra.
La feria es visitada tanto por la mañana como por la tarde, muchos almuerzan en los restaurantes que se encuentran en los alrededores y si es verano lo ideal es tomar un clericó en los bares de la plaza.


Fecha: 25 de agosto de 2009
Autor:
Valorar: 
Archivado en:
Etiquetas: 

