
Frankfurt siempre ha sido una ciudad que sorprende por sus contrastes y diversidad de ofrecimientos a sus visitantes. Una ciudad cosmopolita preparada para el turismo y con una variedad de interesantes distracciones para sus habitantes.
Un lugar moderno y evolucionado, con inmensos rascacielos que nos hacen sentir muy pequeños en una ciudad que es puro movimiento.
Sin embargo, después de conocer Frankfurt nos damos cuenta que toda su grandilocuencia forma parte de un todo, incluyendo la calidez de su gente que nos hace sentir muy cómodos.
Cercanas a los edificios se encuentran las “tabernas de sidra”, para hacer una parada y disfrutar de una copa de esta deliciosa bebida y seguir el paseo por la ciudad, para visitar la hermosa iglesia de San Pablo, la magnífica Catedral Imperial o alguno de los museos como el del Instituto de Arte Staedel, la galería Municipal, el Museo Histórico, el Museo Alemán del Cine o el interesante Museo del dinero del Deutsche Bundesbank.
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Fecha: 17 de marzo de 2010
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