Los aterrizajes verdes buscan fundamentalmente reducir el gasto de combustible, manteniendo los motores del avión en ralentí o punto muerto, de manera que se logran reducir en un 25% las emisiones de CO2 al medioambiente y ahorrar un 25% en el consumo de combustible. También, hay que destacar que hacer un aterrizaje de esta manera es mucho más silencioso y, por consiguiente, disminuye la contaminación acústica.
Madrid – Barajas ha sido el primer aeródromo en sumarse a los aterrizajes verdes de los 47 que forman la red de AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea), aunque el ente público empresarial tiene previsto sumar otros siete aeropuertos de su red para que lleven a cabo este tipo de aterrizajes.
Por el momento, desde el pasado jueves 23 de septiembre lo hacen los aeropuertos de Alicante y Valencia, aunque a partir del próximo 18 de noviembre lo harán también los aeropuertos de El Prat (Barcelona), Santiago de Compostela y Málaga; y a mitad del mes de diciembre se unirán a la iniciativa los de Gran Canaria y Palma de Mallorca.
Aunque es cierto que en España es un procedimiento relativamente nuevo, lo cierto es que en un gran número de países europeos ya se utiliza desde hace algún tiempo en 33 aeropuertos, según datos proporcionados por el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI).

Fecha: 10 de octubre de 2010
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