Consejos sanitarios antes del viaje: Capítulo 1.Programar con tiempo los aspectos sanitarios del viaje.

 
 

Antes de realizar cualquier tipo de viaje, se recomienda la visita  al médico de cabecera, que informará sobre consejos generales, y en caso de padecer alguna enfermedad que requiera de algún medicamento específico, aparte de pasar la revisión oportuna, se aconseja que el médico extienda un informe sobre la misma, y le recete la medicación necesaria en cantidad suficiente para cubrir el período de tiempo que dure su estancia en el extranjero.

Programar con tiempo los aspectos sanitarios del viaje:

Los viajeros deberán adquirir cierta familiaridad con el sistema de asistencia sanitaria del país de destino y conocer la cobertura de su seguro. Para recibir información al respecto, deben dirigirse a las Direcciones Provinciales del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), donde se les indicarán los acuerdos que sobre prestaciones de asistencia sanitaria tiene establecidos España con otros países.

Cuando los viajantes sean personas mayores o niños, son necesarias precauciones especiales, como son la protección contra el sol y el calor en países tropicales por el posbible riesgo de insolaciones y deshidrataciones. En los traslados o vuelos de larga duración, sobre todo en personas con edad avanzada, es recomendable hacer los ejercicios de movilización que el medio permita (cambios posturales, caminar hasta el servicio, etc.)

Los niños y jóvenes se adaptan, en general, mejor que los adultos a los cambios horarios y de clima, aunque su resistencia a las enfermedades es menor. Un estado de deshidratación aguda puede provocar la muerte del niño en pocas horas.

Es prioritario elegir ropa y calzado adecuados. Los vestidos deberán ser de fibras naturales (algodón, lino, etc.), ligeros, no ajustados y de colores claros, siendo aconsejable cambiarse de ropa a menudo.

El calzado será amplio y ventilado para evitar infecciones por hongos.

Puede haber considerables diferencias entre las temperaturas diurnas y las nocturnas a cualquier altitud. En los locales climatizados y en los aviones la temperatura es fresca. El contraste entre temperaturas aumenta la predisposición a los resfriados que pueden prevenirse utilizando la ropa adecuada.

Se aconseja sacudir las sábanas y mantas antes de acostarse, así como la ropa y el calzado antes de vestirse, por si algún insecto u otro animal se hubiera ocultado en ellos.

En caso de ropa secada al aire, es conveniente plancharla con mucho calor.

El calor y la humedad excesivos y los esfuerzos en esas condiciones, pueden producir desde agotamiento, pérdida de líquidos y sales minerales hasta un grave golpe de calor que haga necesaria una visita médica de urgencia. En los casos de agotamiento se aconseja tomar té y bebidas ricas en sales minerales (zumos de frutas y legumbres, caldos de verduras, etc.)

La prolongada exposición a los rayos del sol puede provocar graves insolaciones y quemaduras, especialmente en personas de piel clara. Una forma de evitarlo es ir adaptándose con una exposición progresiva, usar sombrero y gafas de sol y aplicarse cremas con filtro solar.

Para terminar, las personas con problemas alérgicos, deben tener en cuenta la época estacional del país de destino y la posibilidad de que se produzca una crisis durante el viaje.

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