
Uniendo lo antiguo con lo moderno y tradiciones ancestrales, se la ha distinguido siempre como una joya de ciudad, siendo un destino muy atractivo para visitar.
Vilnius tiene el encanto de los lugares pequeños, pertenece al Patrimonio Mundial de la UNESCO. Es una ciudad cosmopolita con algunos legados paganos y tradiciones cristianas.
Su recorrido puede comenzar desde la Puerta de Ausros que se encuentra en el casco antiguo o de lo contrario desde el Torreón del Castillo. Cruzando al otro lado del río Neris y desde el nuevo edificio del Ayuntamiento puede verse toda la nueva ciudad moderna y bulliciosa, donde encontraremos excelentes hoteles y también centros de negocios. Todo esto entrelazado en una red de bosques.
El corazón de Vilnius late en la plaza Katedros Aiksté, donde se encuentra la Catedral, que fue construida en el siglo XVII, un hermoso edificio de arquitectura clásica, que tiene como fondo la colina de Gedimín.
Si nos dirigimos al sur encontraremos la calle principal Pilies Gatvé que es peatonal y un poco hacia el norte del río Neris está el distrito financiero de Snipiskés y la hermosa playa de Vilnius.
En Vilnius existen una infinidad de iglesias rusas ortodoxas, pero la que más llama la atención de los viajeros es la iglesia de San Miguel, que es una combinación perfecta de estilo gótico, ruso bizantino y barroco, una verdadera obra de arte.
Vilnius es una ciudad alegre, como lo es toda Lituania, los habitantes del Vilnius adoran el baile y el canto y siempre se puede asistir a espectáculos que se realizan al aire libre. También el teatro, la música clásica, opera y ballet pueden disfrutarse aquí durante todo el año.
Ya para aquellos apasionados por el deporte, el baloncesto es el preferido de este pueblo y su equipo nacional ha ganado varias veces el campeonato europeo.
Las piezas de ámbar son un clásico en esta ciudad y pueden comprarse ya sea como recuerdo del lugar o para llevar de presente, también existen tiendas con magníficas colecciones de juguetes y muñecas hechos en madera.
La gastronomía del lugar es exquisita y en la parte vieja de la ciudad los restaurantes se especializan en comida lituana.
En verano, se puede ir a beber un trago en la calle Vokieciu Gatvé, donde existen terrazas y bancos de madera que se colocan fuera de los locales. También existen diversas discotecas para aquellos que gusten de la noche y la música.
Como hemos visto, esta pequeña ciudad está llena de vida y tiene de todo para ofrecer a sus visitantes, ya sea para pasar un fin de semana o unas vacaciones diferentes.

Fecha: 20 de abril de 2010
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