
Uno de los palacios más bellos del mundo.
Realizar una excursión a la ciudad de Petrodvorets, a unos 30 kilómetros de San Petersburgo para admirar el Palacio Peterhof, es recrear lo que fue la vida en Versalles. Lujo, elegancia, magnificencia, jardines, cascadas, estatuas, fuentes… El zar Pedro I quiso erigir un palacio que rivalizara con la belleza de Versalles.
Quedó impresionado con la magnificencia del palacio francés, que quiso tener su propio Versalles en Rusia. Siendo Jean B. Le Blond quien inició la construcción de este conjunto arquitectónico en el siglo XVII del Palacio de Poterhof, desde luego quien visite el palacio dará fe que logró su objetivo. El Palacio Peterhof es una explosión de lujo y refinamiento. Su visita resulta inolvidable: los colores amarillos y blancos de la fachada combinados con las impresionantes cascadas, fuentes, estatuas doradas, escalinatas y jardines dejan hechizado al visitante.
El Palacio está situado a orillas del Golfo de Finlandia. Este conjunto arquitectónico está formado por más de una veintena de edificios, museos y monumentos como: el Palacio de los Granjeros, el pequeño Hermitage, el Cottage, el Pabellón de Olga, el Monplaisir, la Jaula, el Pabellón de la Zarina, el monumento a Pedro I… Está considerada una de las residencias palaciegas más antiguas de los zares. El palacio posee dos extensos parques, en el que destaca el Parque Inferior que posee los conjuntos de fuentes más grandes del mundo (fuentes como la de La Gavilla, la Pirámide, Las Sirenas, la Fuente de Neptuno, la Fuente de La Terraza, la Fuente del Camino de Agua, Fuente Paraguas…), así como impresionantes cascadas como la Gran Cascada y la Cascada Los Dragones.
El Palacio Peterhof es un testimonio del esplendor de los zares en Rusia. Si visitas San Petersburgo, no olvides el Palacio Peterhof.
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Fecha: 23 de Octubre de 2009
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