A unos 300 kilómetros de Viena, 400 de Berlín, 1.000 de París y 2.300 de Madrid se halla Praga, una ciudad que conserva un notable sabor artístico e histórico, también conocida como La Ciudad de las Cien Torres o La Ciudad Dorada.
Praga se compone de la unión de cinco antiguas ciudades y está bañada por las aguas del río Moldava. Tradicionalmente ha sido el centro político, cultural y economico de la República Checa. Esta ciudad tiene algo más de un millón de habitantes y es la capital de la república Checa. El núcleo principal de la ciudad está incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1992, ocupando una superficie de 496 kilómetros cuadrados.
El castillo de Praga, Malá Strana, la Ciudad Vieja, etc., esconden arte e historia, una historia que está íntimamente ligada a la de toda Europa Central.
De Praga no podemos perdernos: La Ciudad Vieja (Zona Stare Mesto), donde encontraremos:
El Reloj Astronómico de Praga es el reloj medieval más famoso del mundo. Fue construido en 1490 por el maestro relojero Hanus y perfeccionado por Jan Taborsky en el siglo XVI. La leyenda dice que para que Hanus no repitiera su obra, los concejales le dejaron ciego.
Este reloj se encuentra situado en el edificio del ayuntamiento y se compone de tres partes principales:
El calendario de Josef Mánes: La esfera inferior de la Torre del Reloj representa los meses del año mediante pinturas realizadas por Mánes. También se pueden apreciar los signos del zodiaco y, en el centro, el Escudo de Armas de la Ciudad Vieja. El calendario tiene cuatro pequeñas esculturas: Un filósofo, un ángel, un astrónomo y un orador.
El Reloj Astronómico: La esfera superior de la Torre del Reloj es el Reloj Astronómico propiamente dicho. Su función no era dar la hora, sino representar las órbitas del Sol y de la Luna.
Las figuras animadas: El principal atractivo del reloj es el desfile de los doce apóstoles que se produce cada vez que el reloj marca las horas. Este desfile se produce en las ventanas superiores del Reloj Astronómico.
Además de los apóstoles encontraréis cuatro figuras adicionales: el Turco, la Avaricia, la Vanidad y la Muerte, un esqueleto que tirando de la cuerda marca el inicio del desfile.
Y si queréis conseguir unas buenas vistas de la Plaza de la Ciudad Vieja lo mejor que podéis hacer es subir a la Torre del Reloj del Ayuntamiento.
La Ciudad Vieja, y concretamente su plaza, ha sido el centro de la vida pública en Praga desde la Edad Media. Durante el siglo XI, las edificaciones fueron extendiendose desde el Castillo hasta la orilla derecha del río Moldava. A finales de este siglo se menciona por primera vez la existencia de un mercado en la actual plaza de la Ciudad Vieja.
En la plaza podemos encontrar la Iglesia de Nuestra Señora de Týn, la Iglesia de San Nicolás y el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja. Muchas de las calles de alrededor se conservan desde sus inicios, siendo un paseo imprescindible para el viajero.

El Puente de Carlos IV es el monumento más famoso de Praga y comunica la Ciudad Vieja con Malá Strana. Este monumento de más de 500 metros de largo y 10 de ancho, sirvió en su día para el paso de carruajes y tenía 4 carriles paralelos. Actualmente el puente es completamente peatonal. Recibe su nombre de su creador, Carlos IV, que puso la primera piedra en 1357 para sustituir al Puente de Judit, que se destruyó por una inundación. A lo largo del puente veremos 30 estatuas situadas a los dos lados, muchas de las cuales son copias ya que las originales se encuentran en el Museo Nacional y en Visehrad y fueron construidas a principios del siglo XVIII. La primera estatua que se añadió en 1683 fue la de San Juan Nepomuceno. Juan Nepomuceno fue tirado al río en 1393 por orden de Wenceslao IV y en el siglo XVIII fue santificado. En el lugar desde donde fue arrojado se encuentra su estatua y se dice que quien pide un deseo poniendo la mano izquierda en la representación de su martirio (en la base de la estatua), éste le es concedido.
También podemos visitar el Castillo de Praga, fue la residencia de los Reyes de Bohemia desde su fundación por el principe Borivoj. En 1918 el castillo se convirtió en la residencia del presidente de la República Checa, a día de hoy el presidente tiene aquí su despacho. Con el paso del tiempo el castillo ha ido enriqueciendose culturalmente, y dentro de él podemos ver desde la Catedral de San Vito que es la catedral más importante de Praga y uno de sus monumentos más significativos. Su construcción comenzó en 1344 por orden de Juan de Luxemburgo y tras varias épocas y arquitectos diferentes, se terminó finalmente en los siglos XIX y XX y se abrió finalmente al público a finales de 1929. La
catedral alberga la tumba de Wenceslao IV, conocido como El rey bueno, las Joyas de la Corona, y es el lugar de coronación de los reyes de Bohemia. Las torres de esta Catedral posee las mejores vistas para ver Praga, pero para llegar a ellas hay que subir por sus escarpadas escaleras de caracol. La altura de la torre más elevada son 99 metros, y las de las dos torres gemelas 80 metros. Otras maravillas que podremos ver en el interior, son el Callejón del Oro que es una calle corta, estrecha y preciosa situada en el interior del Castillo de Praga. Debe su nombre a los orfebres que la habitaron en el siglo XVII. El lado izquierdo está ocupado por casitas de colores que fueron construidas en los muros del castillo. Se construyeron a finales del siglo XVI para los 24 guardas del castillo y un siglo más tarde los orfebres ocuparon las casas y las modificaron. Hacia el siglo XIX estas casas fueron habitadas por mendigos y delincuentes de Praga. En el siglo XX fueron desalojados y las casas se han convertido en tiendecitas de marionetas, cristal y otros productos típicos. El Callejón del Oro es especialmente conocido porque en la casa número 22 vivió Franz Kafka entre 1916 y 1917; el antiguo Palacio Real o la Torre de la Pólvora.
La Plaza de Wenceslao ha presenciado muchos de los acontecimientos de la historia reciente de Praga y de la República Checa en general. La plaza tiene forma alargada y mide 750 metros de larga por 60 de ancha. Los edificios que la rodean son en su mayoría hoteles, restaurantes y tiendas de moda. Aunque esta plaza haya que visitarla y conocerla, no podemos decir que sea especialmente bonita, ya que no es peatonal y más bien parece una gran avenida. Cuando anochece, el ambiente puede no ser del agrado de gran parte de los visitantes. El acontecimiento más importante fue en noviembre de 1989, cuando una manifestación contra la brutalidad policial inició la Revolución del Terciopelo y la caída del comunismo. El edificio más famoso de la plaza es el Museo Nacional, edificio terminado en 1890.
El Antiguo Cementerio Judío de Praga es un lugar sobreacojedor que tiene su propia historia. Durante más de 300 años fue el único lugar donde estaba permitido enterrar a los judíos en Praga. El cementerio judío se creó en 1439 (así data la primera lápida de Avigdor Karo) y, aunque fue creciendo a lo largo de los años, no se extendió todo lo debido y podemos apreciar su carácter intácto. Debido a la falta de espacio los cuerpos se enterraban unos encima de otros (llegando a más de 10 apilados). A día de hoy se pueden ver más de 12.000 lápidas y se estima que puede haber enterradas unas 100.000 personas. Como recomendación, si hay cola en el cementerio, podéis comprar la entrada en cualquiera de las sinagogas judías y luego volver y acceder directamente. La entrada es combinada y es valida para ambos lugares.
Uno de los recorridos más habituales en Praga es recorrer las seis Sinagogas Judías que quedan aún en pie en Josefov, el barrio judío.
Sinagoga Pinkas: Fundada en 1479 y situada en la entrada del Cementerio Judío, la sinagoga Pinkas es una de las más famosas de Praga. En sus paredes están inscritos los nombres de los 77.297 judíos checoslovacos asesinados por los nazis. En la sinagoga Pinkas también encontraréis una amplia colección de dibujos hechos por niños que estuvieron en el campo de concentración de Terezín.
Sinagoga Maisel: Construida a finales del siglo XVI la sinagoga fue víctima del incendio de 1689, en ese momento fue reconstruida en estilo barroco y a finales del siglo XIX ha sido remodelada en estilo neogótico. Desde 1960 contiene una gran colección de objetos judíos: libros, objetos decorativos, telas, plata, etcétera.
Sinagoga Española: Construida en 1868 adquiere el nombre de “La Española” debido a su decoración morisca, de gran similitud a La Alhambra de Granada. En su interior podemos ver una exposición sobre la vida de los judíos en las últimas décadas.
Sinagoga Klausen: Construida en 1694, alberga en su interior una gran colección de textos hebréos y, al igual que la sinagoga Pinkas, dibujos de Terezín hechos por los niños que allí estuvieron. La sinagoga Klausen se encuentra en la salida del Cementerio Judío.
Sinagoga Alta: Construida en el siglo XVI y financiada por Mordechai Maisel, la sinagoga Alta tiene dos plantas: en la planta alta alberga una colección de telas, cortinas y objetos de plata, mientras que en la planta baja hay una pequeña tienda de recuerdos.
Sinagoga Vieja-Nueva: Esta sinagoga es la más antigua de Europa aún en funcionamiento y constituye uno de los primeros edificios góticos de Praga. Fue construida en 1270.
Terezín es un pueblo situado a 61 kilómetros al noroeste de Praga conocido por su campo de concentración, el campo de concentración de Theresienstadt. Terezín está dividido en dos, la fortaleza grande que fue un guetto judío donde vivieron más de 150.000 judíos y la pequeña que fue el campo de concentración. En el campo de concentración veremos los barracones, los patios, las celdas y otras habitaciones. Existe un túnel subterráneo de casi un kilómetro, por el que iban los reclusos, cuyo recorrido es angustioso y se hace realmente largo. La visita a Terezín te hará sentir como si estuvieras viviendo la Segunda Guerra Mundial, con el campo de concentración, a los barracones, al museo del guetto, al cementerio y al crematorio. Esta última parte se encuentra fuera de la fortaleza grande y será una de las imágenes más impactantes del viaje. La otra gran imagen es la escuela, donde podremos ver dibujos de la época, de cómo lo vivieron los niños de principio a fin, muy angustioso.
La gastronomía checa se basa principalmente en la carne de cerdo , y el plato más típico de Praga es el goulash en sus múltiples variantes. La base es un estofado de carne con vegetales.
Además de los monumentos y visitas turísticas, en Praga encontramos otra serie de actividades como:
El Teatro Negro de Praga es un teatro totalmente diferente y originario de la República Checa. La originalidad del teatro negro es ser teatro mudo que se desarrolla en la más absoluta oscuridad. Sobre un fondo negro los actores, también vestidos de negro, llevan objetos que fosforecen, consiguiendo que sólo veamos cómo éstos flotan en el aire. Durante la representación, aunque no hay voces, si que hay música. Actualmente para ver una obra de teatro negro no tenemos que desplazarnos hasta Praga ya que se representan obras de éstas incluso en algunos parques temáticos, siendo en ocasiones mejores que las originales.

Un paseo por el río Moldava es una actividad que no podría faltar en un viaje a Praga. Existen muchos tipos de recorridos en barco por Praga: desde pequeños paseos para ver la ciudad desde el río, hasta cruceros diurnos y nocturnos con comida y cena.
La Ópera Estatal de Praga fue construida en 1885 en el mismo lugar que ocupaba el Teatro de la Ciudad Nueva. En sus inicios se llamó Nuevo Teatro Alemán, nombre que se mantuvo hasta 1945 cuando se adoptó la denominación actual. El edificio fue remodelado en los años ochenta pero ha conservado intactos algunos elementos desde su creación: el terciopelo rojo, los candelabros y los estucos dorados datan de finales del siglo XIX No se ofrecen visitas guiadas y para poder ver el edificio es necesario entrar a ver alguna representación, casi todos los días se ofrecen espectáculos de ópera o ballet.
También merece la pena descubrir la Ciudad Nueva (Nové Mesto), con sus tiendas, cafeterías, museos y teatros; Vysehrad, donde se contextualizan viejas leyendas que fundamenta la Praga mítica; y Holesovice, Smíchov, Troja y Vinohrady.
Como ya ves, es imposible aburrirse en Praga, tanto si se permanece durante una breve estancia como si se disfruta de varias semanas.
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Fecha: 19 de Febrero de 2009
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