Munich

 
 

Munich, la capital de Baviera con una población de 1,2 millones habitantes y una superficie de 310 km2.

Munich se ha convertido en el segundo destino más popular de Alemania después de Berlín. La ciudad es un refugio para la alta cultura, con un asombroso despliegue de museos y un vigoroso panorama para las artes, y la cultura popular no propone nada más típico que el Oktoberfest (Festival de la cerveza que se celebra finales de septiembre y principios de octubre). Baviera es uno de los rincones más turísticos de Alemania; la gótica ciudad de Munich parece extraída de un cuento de hadas y está repleta de Biergarten.

La máxima afluencia de turistas se produce entre mayo y septiembre, cuando el tiempo es más agradable. Las temporadas medias, como abril-mayo y septiembre-octubre, son geniales para visitarla, con muchos menos visitantes (pero en absoluto durante el Oktoberfest) y con sol suficiente para darse un garbeo. Si se visita entre noviembre y marzo, se podrá disponer mejor del lugar, junto a las temperaturas bajo cero y con el cielo sin sol. Por norma general, uno puede esperar lluvia en cualquier ápoca del año y también tener una oportunidad para experimentar el Föhn, un viento cálido y seco al que se culpa de todo, desde los dolores de cabeza al mal humor y al letargo.

Los festivales anuales de Munich salen a la calle en enero con el Carnaval de antes de Cuaresma, con una duración de seis semanas con fiestas callejeras y bailes. La Cuaresma se da por terminada en marzo con la Starkbierzeit, cuando se consumen cervezas fuertes como las Triumphator, Salvator, Maximator, en una tradición que se remonta a los días gloriosos de los monjes. Abril da la bienvenida a la primavera con una mini Oktoberfest llamada la Frühlingsfest  y un  mercadillo tipo rastro al final del mes. La Biennale de Munich, con música y teatro, se celebra cada dos años y a finales de junio se puede ver el Tollwood, festival mundial de cultura, en el Olympiapark. El Corpus Christi es un gran acontecimiento en Baviera, con desfiles callejeros y caballos engalanados. El mes de Junio finaliza con el Festival de Cine de Munich. El Día de la Calle Christopher que dura unos tres días son de diversión para gay y lesbiana.  El Festival de Ópera brinda espectáculos intelectuales en la Casa Estatal de la Ópera, mientras el Sommerfest ofrece dos semanas de actuaciones en directo de grupos musicales y de competiciones deportivas al aire libre en el Olympiapark. El Oktoberfest  se celebra en septiembre. En noviembre se convoca una carrera de bicicletas de seis días en el Olimpiahalle, con un montón de entretenimientos, comida y bebida para aquellos que se sientan menos inclinados a practicar algún deporte. Y el año termina con el Tollwood de Invierno y un inmenso Christkindmarkt se monta en la Marienplatz, completado con árbol de Navidad de proporciones descomunales y tenderetes en los que se vende artesanía y una bebida nórdica llamada Glüwein.

En Munich podemos visitar lugares como:

MarienplatzMarienplatz: Es el alma del Altstadt,  MariensÄule, se levantó en el año 1638 para celebrar el fin de la ocupación sueca. Las agujas y los torreones, del siglo XIX, embellecen el extremo norte de la plaza, mientras los nostálgicos restos bombardeados del antiguo palacio municipal, el Altes Rathaus (1474), ocupan el fondo oriental. La oportunidad para hacer la foto obligada en el Glockenspiel, situado en el centro del Neues Rathaus, las maravillosas figuras salen a actuar a las 11, a las 12, a las 17 y a las 21 h. Se puede subir en ascensor hasta la cúspide de la delgaducha aguja para tomar más fotos. El cercano Fishbrunnen le transporta a uno a los días de mercado medieval, cuando el pescado se mantenía vivo en una fuente antes de venderse. Si el visitante sumerge la cartera un Miércoles de Ceniza, dicen, ésta siempre estará llena; aunque si uno no cree eso, se quedará con una cartera mojada.

La plaza está adornada por dos iglesias. Si sopla el Föhn uno podrá ver los Alpes en todo su esplendor desde la cúspide de la gótica St. Peterskirche, y el techo rococó de la Heiliggeistkirche es sencillamente sorprendente. La otra iglesia que se puede ver es la marca registrada de la ciudad, la Frauenkirche, cuyas cúpulas bulbosas oxidadas por la lluvia están reproducidas en todo desde jarras de cerveza a trapos de cocina. Luis el Bávaro fue enterrado aquí. Al norte está el Alter Hof, hogar de los Wittelsbachs antes de que se trasladaran a la Residenz; sufrió un contundente remozamiento neogótico durante las reformas que se hicieron en el siglo XIX. Siguiendo el estridente follón de aplausos y música chumba-chumba, uno se encontrará en la cercana Hofbräuhaus. Los nacionalsocialistas de Hitler se concentraron por primera vez aquí en 1920, y hoy en día el bonito edificio antiguo está a tope de turistas tomando cerveza.

Residenz: El palacio que albergó a los Wittelsbachs desde 1385 a 1918 domina el lado norte de Max-Joseph Platz. El complejo dispone de un conjunto de alas adicionales, grutas y patios, pero el principal atractivo se lo tiene que llevar el Residenzmuseum (Museo de la Residenz), con una cantidad impresionante de salas repletas de los tesoros de los Wittelsbach. Hay una habitación con antigüedades, salas llenas de retratos italianos y de representaciones románticas de paisajes italianos, la dorada Galería Ancestral de los gobernantes bávaros, vestíbulos dedicados a batallas ya libradas y habitaciones completas de porcelana proveniente de Berlín, Meissen y Nymphenburg. Los aficionados a las piedras preciosas, – diamantes, rubíes, esmeraldas y zafiros – no quedarán decepcionados con el tesoro y las joyas de la corona bávara. Tambián hay un excelente muestrario de antigüedades en el Museo de Arte Egipcio, posado en la esquina norte de la Residenz en la Odeonplatz. El Hofgarten está enfrente, con un Templo de Diana en el centro y vistas de las torres de la Theatinerkirche St Kajetan, otro de los lugares emblemáticos de la ciudad.

La Barbarini FaunKönigsplatz: Esta explanada a la intemperie se utilizaba como terreno pavimentado para los desfiles de los Camisas negras de Hitler, pero ahora la hierba ya ha vuelto a florecer y la puerta dórica Propyläen que se halla en el centro es testigo de conciertos de rock más que de ceremonias pomposas. La plaza está dominada por dos moles del resurgimiento del arte griego encargadas por Luis I para albergar aún más museos. El Glyptothek limita la plaza por el norte; está llena de esculturas griegas y romanas “tomadas prestadas” por Luis I durante una visita a Italia. La Barbarini Faun, una maravilla de la imponente desnudez masculina representada en mármol. La Colección de Antigüedades del Estado, en el extremo sur de la plaza, es un batiburrillo de jarrones antiguos, joyería, ornamentos, esculturas y objetos de los días de la gloriosa Roma. La villa de imitación etrusca contigua a la Glyptothek es la Casa Lenbach, la antigua casa del retratista de Bismarck, Franz von Lenbach, que actualmente muestra una asombrosa colección de pinturas del siglo XIX; la parte de arriba dedicada a los pintores del Blaue Reiter gustará a los amantes de Franz Marc o de Kandinsky. Y para los que quieran ver más museos, deben dirigirse más al norte, donde hay numerosas: en la lte Pinakotehk se pueden ver obras de Botticelli, Durero, van del Weyden y Rubens; en la Neue Pinakothek piezas de Van Gogh, Manet y Goya; y en la Pinakothek der Moderne, para artes aplicadas, gráficos y arquitectura.

Viktualienmarkt: Es uno de los mercados de víveres más grande de Europa. Abarca una inmensa superficie, llena de mesas y puestos crujiendo por el peso de los alimentos frescos, pero sobre todo no se debe tocar la mercancía o las famosamente malhumoradas Marktfrauen se pondrán histéricas. El mercado se convierte en un gran jardín de la cerveza (Biergarten) en verano, cuando hay un Maypole digno de fotografiar en el centro. Luego podemos ir bajando por el río hasta el Museo Alemán, el museo de la ciencia y tecnología más grande del mundo.

Jardín Inglás (Englischer Garten)Jardín Inglás (Englischer Garten): Es el parque urbano más grande del mundo. Posee una Torre China plantada en el medio, que data de antes de la construcción del parque en 1789. El parque fue donado al populacho por el menos popular de los gobernantes de Munich, el Elector Carlos Teodoro, en un esfuerzo por evitar cualquier intento por emular el comportamiento de los revolucionarios franceses. Un brazo del río Isar fluye a través del parque, cuya atracción añadida en uno de sus fríos rápidos es la práctica del surf, deporte instaurado en el momento en el que un soldado de las tropas de ocupación estadounidenses enceró una improvisada tabla y salió en busca de olas en un estado que no daba ni al mar. El antiguamente bohemio barrio de Schwabing se prolonga paralelamente al Jardín Inglés. El visitante puede dirigirse allí por su elegante arquitectura Jugendstill, sus animados restaurantes y su movida de bares a lo largo de la marchosa Leopoldstrasse.

Schloss Nymphenburg: Este palacio barroco de película fue construido de 1664 a 1758 como residencia de verano de la familia real. Hay un comedor de dos pisos decorado con unos fabulosos frescos, una habitación llena de tapices gobelinos, una sala heráldica, una sala china esmaltada, y la Galería de las Bellezas, revestida con los retratos de 38 bellezas locales a quienes Luis I les habría puesto el ojo (incluyendo una provocativa representación de Lola Montez). Los Establos Reales muestran el coche nupcial sin estrenar de Luis II (ya que no hubo compromiso) y el Museo de la Porcelana se halla en la antigua fábrica de porcelana Nymphenburg. Un parque de estilo inglés rodea el palacio, culminado por un canal central, diversas construcciones ostentosas por fuera pero sin nada dentro, un pabellón de caza con cristal y oro por doquier, una casa china, unos baños, la casita de la bruja, invernaderos tropicales y un museo de historia natural.

Schleissheim: Es un lugar llenos de palacios. El impresionante Neues Schloss Schleissheim sigue el modelo versallesco de excesos palaciegos, que se completa con techos abovedados llenos de frescos y jardines idóneos para el picnic. El antes espléndido renacentista Altes Schloss Schleissheim es sólo sombra reconstruida de lo que fue durante su ápoca de esplendor; alberga una colección de belenes de Navidad y huevos de Pascua. Schloss Lustheim posee un despampanante interior barroco y una inmensa colección de porcelana Meissen. El  Flugwerft Schleissheim, tiene una sección dedicada a la aviación del Museo Alemán, con aviones de todo el mundo.

Starnberg: Este antiguo refugio de la realeza se asienta en el extremo norte del Lago Starnberg, en el corazón del distrito de los Cinco Lagos. El pobre y viejo Luis II murió ahogado en este lago, en un charco de un metro de profundidad, de aquí los rumores que se tratara de una mala jugada. Una X marca el lugar donde se ahogó junto con su médico, el único que podía responder de su cordura. Hoy en día ir en barca y practicar windsurf es todo lo que se puede hacer, y los tours en barca se deslizan pasando por los cinco castillos que se hallan a orillas del lago. Starnberg está a sólo 30 minutos desde el centro de Munich con la S-Bahn (línea de metro).

Andechs: El monasterio benedictino que se halla en lo alto de la montaña fue reconstruido en estilo rococó en 1675, después de haber quedado en estado ruinoso debido a la Guerra de los Treinta Años. El monasterio ha sido lugar de peregrinación durante siglos, pero en nuestros días los peregrinos son más amantes de la cerveza que de eminencias religiosas; en este lugar los monjes de Andechs han estado destilando durante 500 años o más esta preciada bebida. Es tan turístico que empalaga, y el restaurante del monasterio se parece a la estación de tren, pero las vistas desde el mirador valen la pena, y la subida desde la estación hará que ese litro de Weissbier sepa más dulce.

También en Munich podemos realizar un montón de actividades al aire libre. Primero de todo, se puede ir en barca en el Jardín Inglés (Englisher Garten) y  hacer surfing, practicar rafting en el río Isar, hacer nudismo a orillas del río. Ir en bicicleta se hace más fácil si uno se provee con un mapa de rutas para ir en bici; y para quienes prefieran ir en un pelotón hay varios tours del pedal, que se amenizan con comentarios en plena marcha y un final apoteósico en una Biergarten. Tambián hay un buen puñado de tours a pie, en autobús o en tranvía. Se puede patinar sobre hielo durante todo el año en el Olympiapark, y en invierno en el Nymphenburg y en el Jardín Inglés. Para quienes quieran aprender algo del Alemán, el Instituto Goethe es el lugar idóneo al que dirigirse para unos cursos de idiomas.

Los trajes típicos de Baviera: la Lederhose es el típico pantalón de piel, de medidas varias, generalmente corto,  y el Dirndl es el vestido tradicional femenino de la región.

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