Bucarest, el pequeño París

 
 

Bucarest es la capital de Rumania, además de ser el centro tanto económico como cultural del país, en la década del 30 se la llamaba “El pequeño París” por sus avenidas rodeadas de bellos y frondosos árboles, belleza que todavía hoy conserva.

En la avenida llamada Kisseleff, la preferida de los habitantes de la ciudad para dar sus paseos en verano,  podremos encontrar un Arco del Triunfo.

Bucarest, a pesar de haber tenido una gran transformación sigue siendo una ciudad de parques, con pintorescos cafés en la aceras durante  el verano.

Puede recorrerse la ciudad por medio del metró ya que su red se extiende por toda la superficie de la ciudad y el precio es sumamente accesible.

Los edificios públicos de Bucarest son realmente imponentes, así puede admirarse el Museo Nacional de Historia, o el Palacio de Correos.

Una combinación de estilos es lo que más sorprende en la arquitectura de la ciudad, que puede verse tanto en el patio viejo (Curtea Vecha) como en  las ruinas del Palacio de Vlad Tepes que data del  siglo XV, fundador de la ciudad y  también quien inspiró el personaje de Drácula.

También son de admirar sus iglesias ortodoxas, sus villas de estilo Second Empire y el Palacio del Parlamentario con nada más y nada menos que seis mil habitaciones. Otros palacios para visitar y admirar el  Cantacuzino de estilo barroco francés, hoy aquí se encuentra el museo Jorge Enescu, el Palacio del Parlamento, la construcción más grande que existe en Europa.

A la hora de ir de compras  Calea Victoriei es uno de los bulevares más populares, una calle repleta de tiendas de las mejores marcas, también los grandes centro comerciales ofrecen todo tipo de artículos. Si lo que se deseas es la compra de recuerdos lo recomendable son las artesanías, las hay de madera, vidrio y cerámica, existen mercados tradicionales en Bucarest donde pueden encontrarse todo tipo de souvenirs y a muy buenos precios.

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