La ciudad de Bagnkok es la capital y la ciudad más grande de Tailandia, con una población de casi seis millones de habitantes. La ciudad se encuentra en la ribera oriental del río Chao Phraya, cerca del Golfo de Tailandia. Este lugar es uno de esos lugares que no dejan indiferente a nadie, llena de contrastes y contradicciones siempre cubierta por el humo del tráfico, del incienso de los templos y de las cocinas al aire libre. Donde lo viejo y lo nuevo conviven uno con lo otro, donde las impresionantes limusinas comparten carril con esforzados conductores de tuk-tuk, donde los rascacielos dibujan un horizonte salpicado de pagodas milenarias, y en la que se vende artesanía en improvisados puestos callejeros junto a brillantes escaparates de numerosos diseñadores. Así es la ciudad de Bangkok, un constante pulso entre la riqueza y la sencillez, entre el consumismo incansable y las más tipicas tradiciones, una ciudad en la que todos pueden encuentrar su lugar.
Para contemplar una de las ciudades asiáticas más apasionantes, hay que aguantar atascos impresionantes, polución, grandes inundaciones y un calor húmedo, pero en definiitva, merece la pena.
Si tenemos en cuenta su historia, desde finales del siglo XVIII, Bangkok ha tenido la jerarquía urbana de Tailandia, así como el centro de la vida política, comercial y cultural.
Bangkok se encuentra al este del río Chao Phraya, cerca del Golfo de Tailandia y la línea de tren más importante, que va de Norte a Sur, parte la ciudad en dos partes: el viejo Bangkok, donde se encuentran la parte antigua y el nuevo Bangkok, mucho más grande que la parte antigua, que alberga las principales zonas comerciales y turísticas.
Si vas de vacaciones a Bangkok, conviene estar preparado para pasar mucho calor en abril y mojarse en octubre, probablemente los peores meses de la capital en lo que concierne al clima. Los meses de más visita turística son diciembre y agosto; mientras que los más tranquilos, mayo, junio y septiembre.
El principal problema para moverse por Bangkok es el tráfico
. De lo más que te puedes fiar son de los taxis que llevan taxímetro, y los podrás identificar por sus colores vivos. Las líneas de autobuses de Bangkok es bastante fácil de utilizar. Los tuk-tuks (triciclos motorizados) no son mucho más asequibles, pero cuentan con la arriesgada ventaja de poder abrirse paso entre el caos del tráfico. Los trayectos por río o por el canal son mucho más aconsejables que el transporte por carretera, aunque el asfalto se convierte en cada vez más ocasiones en la única opción disponible.
El mayor inconveniente de volar a esta ciudad es su alto precio, dependiendo del lugar de origen; sin embargo, una vez que uno está allí, puede comprar un pasaje de vuelta muy barato. Gran cantidad de compañías aéreas aterriza en Don Muang, la principal terminal del aeropuerto de Bangkok.
El transporte local lo representan; los taxis, tuk-tuks (triciclos motorizados), samlors (triciclos a pedales) y songthaews (pequeñas furgonetas). En Bangkok, la gran parte de los taxis disponen de taxímetro, y los songthaews suelen realizar una ruta establecida, pero el precio de samlors, tuk-tuks y taxis fuera de Bangkok tiene que ser negociado antes de la partida. Una característica novedosa del transporte público tailandés son los autocares exclusivos para mujeres, que se volvieron a poner en circulación en junio de 2000 en un intento de proteger a las pasajeras del acoso sexual y del robo.
Bangkok nos sorprenderá por su cantidad de espacios tranquilos. A pocos pasos de una ruidosa calle, flota la calma de uno de los 400 wats (templos-monasterios) o de algún rincón cercano al río. En ella podemos ver lugares como el templo Wat Phra Kaew más conocido como templo del Buda Esmeralda, es toda una maravilla arquitectónica que comprende más de 100 edificios de colores brillantes, pagodas doradas y relucientes mosaicos que se levantan bajo la atenta mirada de los terribles yaksa –gigantes míticos– que guardan las entradas al recinto. Tendrás que encontrar tu rincón para poder sacar alguna foto entre la inmensa afluencia de público que recibe este templo, principalmente turistas y devotos que acuden en peregrinación para rendir culto a la diminuta figura del Buda Esmeralda. La imagen, que en realidad es de jade, no se distingue entre impresionantes vestimentas y adornos, y está escondida tras una urna de cristal subida en lo alto. Si quieres evitar el asfixiante calor del mediodía, y de paso ahorrarte las colas para ver a la deidad, te recomendamos que acudas al templo a primera hora, sobre las 8.30 h; el Gran Palacio, junto al templo, se utiliza para determinadas ceremonias oficiales de la familia real, por lo que el acceso a su interior no siempre es posible; el templo Wat Traimit, es el Templo del Buda de Oro, y acoge una impresionante imagen de tres metros de altura y cinco toneladas y media de este metal; Wat Pho o El Templo del Buda reclinables, es un templo budista situado en el distrito Rattanakosin directamente al lado de la Grand Palace . El lugar es también conocido como la cuna del típico masaje tailandés; o la Casa de Jim Thompson, es una majestuosidad de arte y arquitectura tradicional. Thompson, un expatriado estadounidense, fue comisario y promotor incansable de la cultura tailandesa hasta su misteriosa desaparición en 1967.
Para finalizar tus visitas por Bangkok más espiritual no olvides ver el templo Wat Arun, el tercero en importancia de los más de 400 templos de la ciudad. Además de su colosal torre de 82 m, este templo se caracteriza por estar decorado con miles de pedazos de cerámica china procedentes de viejas vasijas y juegos de té.
También te recomendamos que te visites el río y te navegues en uno de los barcos que realizan excursiones por los distintos canales. Puedes encontrar una de estas embarcaciones en cualquiera de los muelles que hay repartidos a orillas del Chao Phraya, pero los que están más céntricos son los de Tha Chang y Tha Tien.

Otra Bangkok, la más joven y cosmopolita es la que se mueve en la zona financiera de Silom, y en los alrededores de Siam Square. Para llegar a estos lugares se utiliza el moderno tren elevado, el más rápido de los transportes urbanos.
Otras atracciones muy interesantes son el mercado flotante Wat Sai, en Thonburi; los paseos en barco por la extensa red de canales (klongs); la Granja de Serpientes Saovabha Institute, y el célebre Hotel Oriental.
El ocio incluye desde la danza clásica y el boxeo tailandés hasta los desafortunados bares go-go de Patpong. Para entregarse a una diversión alternativa por la noche, hay que adentrarse en los mercados nocturnos detrás de la calle Ratchaprarop, en Pratunam. Bangkok es un buen sitio para ir de compras, siempre que uno no se exceda y adquiera demasiadas camisetas e imitaciones de ropa de diseño. Es el lugar perfecto para equiparse de prendas económicas para el viaje, o incluso para adquirir ropa elegante.
El lugar más excursionado por los viajeros de bajo presupuesto es la calle Khao San, en Banglamphu, pero la zona de los alrededores de la calle Sukhumvit da una mayor selección de hoteles de precio medio. Los mejores restaurantes para comer por poco dinero son Banglamphu y el barrio vecino de Thewet. Para degustar de un paseo por la ciudad y de su vida cotidiana, hay que dirigirse a Chinatown y Pahurat, los distritos del mercado chino e indio, de gran actividad.

Fecha: 30 de enero de 2009
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