
Colonia del Sacramento, en Uruguay, posee una riqueza histórica y una infraestructura turística que lo hacen un destino ideal para aquellos que buscan tranquilidad, playas y una atención esmerada.
El principal afluente de turistas llega en barcos desde Buenos aires, Argentina.
Fundada en 1680 por Manuel Lobo, capitán perteneciente al Reino de España, en su historia vemos reflejada la lucha que en esa época mantenían España y Portugal por adueñarse de sus territorios.
Declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad, Colonia del Sacramento es un lugar maravilloso y quienes lo visitan harán un viaje al pasado.
Comenzamos a recorrerla por la Puerta de la Ciudadela que se encuentra frente a la actual Plaza de 1811, inaugurada en el período del gobernador portugués Vasconcellos, gran impulsor de la construcción en esta ciudad.
Más adelante nos encontramos con la hermosa Calle de los Suspiros, haremos aquí un viaje en el tiempo, se trata de una calle muy estrecha, toda empedrada y con un arroyo central que forman una armónica construcción de casas típicas de la época colonial, donde negros esclavos bailaban sus ritmos al compás del tamboril.
En lo alto podemos apreciar El Faro que alumbra la bahía, y junto a él, las ruinas del Convento de San Francisco.
Siguiendo nuestro recorrido, nos encontramos con varias casas antiguas que se encuentran abiertas a los visitantes, y entre los museos dentro de construcciones del siglo XVIII podemos visitar: el Museo Portugués, el Municipal, Indígena, del Azulejo y el Español y en todos ellos apreciaremos reliquias de gran valor histórico.
La Iglesia Matriz es la más antigua de Uruguay, comenzó como una construcción precaria en 1680, pasó por diferentes períodos de luchas, destrucción y reconstrucción, pero ha llegado hasta nuestros días para mostrar la historia de Colonia del Sacramento.
El Bastión del Carmen que está siendo reconstruido con miras a destinarlo a teatro y centro cultural.
Otro escenario maravilloso por su arquitectura e historia es La Plaza de Toros, de construcción predominantemente mora, comenzó a funcionar en enero de 1910, con dos de los mejores toreros españoles. Se hicieron en esta plaza 8 corridas en total y luego fueron prohibidas por el gobierno de 1912.
Pero en Colonia no todo es historia, a pesar que este es el punto fuerte de la ciudad, a muy pocos kilómetros encontramos paseos como el Parque Nacional Anchorena, a orillas del Río San Juan y del Río de la Plata, de arquitectura netamente inglesa, es un lugar visitado por miles de personas mes a mes, que se deleitan con su fauna (ciervos, nutrias, zorros, jabalíes) y flora, o el magnífico Puerto de Yates que es visitado semana a semana por cientos de veleros, ideal para pasar una tarde de relax y ver un hermoso atardecer o también practicar deportes náuticos.
Hermosa y pintoresca por donde se la mire, posee toda la infraestructura necesaria para recibir al turista más exigente: hoteles, posadas, restaurantes, transporte… todo está pensado para que el visitante disfrute y descanse en este maravilloso paisaje.

Fecha: 18 de septiembre de 2009
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