
Con una población cercana a los sesenta mil habitantes, en diversas zonas de Colombia y Panamá, se encuentran los asentamientos de las tribus Emberá, que significa “gente” o “la gente del maíz”.
En la actualidad se han convertido en una atracción turística, ya que sus tradiciones y vida en general tienen características muy especiales. Pocas tribus indígenas utilizan adornos tan bellos como los Emberá.
Por su particular forma de vida nómada se han dispersado en nueve departamentos Chocó, Antioquia, Risaralda, Quindío, Caldas, Cauca, Córdoba, Putumayo, Caquetá y Nariño y tienen diferentes nombres dependiendo de la región que habitan, a pesar de lo cual, todos ellos se reconocen como de un mismo grupo.
Algunos habitan en las riberas de los ríos, otros en las costas marítimas del Pacífico o en los bosques andinos y otros han preferido las zonas deforestadas.
Sus viviendas son muy peculiares con un techo cónico y hechas con madera y hojas de palma y una de sus características más sorprendentes en cuanto a su modo de vida es la práctica de jaibanismo, que permite que algunos “chamanes” (guías espirituales) puedan comunicarse con los espíritu jai, encargados del control de la salud, naturaleza de las cosas y de la vida.
Cada pueblo de Emberá constituye una unidad familiar que incluyen personas relacionadas hasta el cuarto grado de consanguinidad. Ellos no pueden casarse entre los miembros de una misma parentela ni tampoco con personas que no sean Emberá.
Sus mujeres suelen adornarse con coloridos collares y le encanta usar telas de colores vivos y vistosos que llevan a modo de falda. Ya los hombres utilizan una tela que colocan alrededor de su cintura, que lleva el nombre de guayuco o pampanilla, también gustan de usar collares de monedas antiguas.
Los Emberá adoran pintar sus cuerpos utilizando diversos diseños que van de acuerdo a la posición que ocupan dentro de su comunidad.
Las artesanías forman parte de sus tradiciones ancestrales y la que más se destaca es la cestería, muy reconocida en el mundo, ya que sus hermosos canastos, denominados jábaras o infurrus, poseen colores y diseños únicos.
También la horticultura, la caza, pesca y recolección de frutos hace parte de su economía.
Cada comunidad tiene un líder espiritual (chamán) que lleva por nombre Jaibaná y puede ser tanto hombre como mujer, haciendo también de médico y curando con plantas medicinales.
Algo diferente para conocer en un viaje a otro tipo de cultura y forma de vida, que nos sorprenderá gratamente.

Fecha: 18 de mayo de 2010
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