Marrakech

 
 

Encantador de Serpientes en la Plaza Djemaa el FnaMarrakech es una de las ciudades más importantes de Marruecos y la tercera del país en población, luego de Casablanca y Rabat, con alrededor de un millón de habitantes.

Ubicada al pie de las montañas del Atlas, se la conoce como la Perla del Sur o también la Puerta del Sur. Los paisajes en los alrededores de Marrakech son de gran belleza y, por ello, motivo de numerosas excursiones, en especial al Djebel Toubkal, el pico más alto de Marruecos con 4167m.

La ciudad está constituida por la Medina, que es el centro histórico de Marrakech, la Ciudad Nueva o Gueliz, creado en tiempos del protectorado francés y llamado también Barrio Europeo, que constituye el centro comercial y financiero de la ciudad y la zona de Hivernage, esencialmente con hotelería de alto nivel y  zonas residenciales que se extienden al sur y al oeste.

Marrakech es uno de los destinos turísticos preferidos de Marruecos. En la ciudad podemos ver:

La Medina, es el corazón histórico de la ciudad, es la más grande y la más poblada del país. Sus murallas, que le dieran el apodo de “Ciudad Roja”, encierran las principales atracciones, tales como:

Zoco de MarrakechEl gran zoco de Marrakech es el mercado más grande de todo el Maghreb y se puede acceder a él directamente desde la Plaza Djemaa el Fna. Inmediatamente se percibe el bullicio y la animación en las callejuelas laberínticas, algunas cubiertas por lamas de madera para protegerse del sol, donde comerciantes y artesanos intentan cada día hacer su negocio con locales y turistas.

En la actualidad el zoco congrega alrededor de 2600 artesanos y 40 corporaciones que aún mantienen vivo el arte tradicional marroquí, confiriendo un encanto especial al mercado más grande del norte africano.

La variedad de artículos que se puede encontrar abarca casi todo lo imaginable: vestimentas, joyas, tapices, babuchas, objetos de tierra cocida, madera, metálicos o de cuero, especias, frutos secos, carnes y otros alimentos, hierbas medicinales…

La animada Plaza Djemaa el Fna, considerada Patrimonio Oral de la Humanidad por la UNESCO en el año 2001, puede tomarse como punto de partida para todos los recorridos.

En árabe significa “Plaza de la muerte”, lo cual haría referencia a las ejecuciones de infieles y delincuentes que tenían lugar en esta plaza en otros tiempos.

Plaza Djemaa el Fna

Sin estar rodeada de edificios remarcables podría sorprender que este gran espacio poligonal atraiga tanto interés en los turistas de todo el mundo y es que el gran atractivo de esta plaza es la gente y sus costumbres, como encantadores de serpientes, adivinadoras de la suerte, arrancadores de dientes, mujeres tatuando con henna y artistas callejeros: danzas tradicionales, músicos populares, narradores de cuentos rodeados por atentos oyentes…

En otro sector, sanadores, predicadores, charlatanes que prometen curaciones milagrosas, vendedores de jugos de naranja y de agua luciendo atuendos típicos que aunque a menudo no tienen una gota, sólo intentan cobrar por alguna foto a los turistas.

Llegando la noche la plaza se anima aún más con la llegada ruidosa de incontables carros ambulantes que invaden el espacio, proponiendo comidas típicas llenas de sabor y color: couscous caliente, cabezas de cordero asadas, ensaladas, buñuelos… todo listo para degustar en mesas dispuestas ahí mismo. Avanzada la noche, la atmósfera está totalmente invadida por el humo de Mezquita Koutoubialas parrilladas y la gente llega hasta la plaza como atraida por un gran imán.

La Mezquita Koutoubia o Kutubia es uno de los sitios más visitados de Marrakech y el edificio más representativo del arte almohade en la ciudad. Como en la mayoría de las mezquitas, la entrada está prohibida a los no musulmanes. Con su minarete de 70 metros, que destaca entre los más de 300 minaretes de mezquitas de la medina, y tiene una decoración diferente en cada cara, combinando adornos florales y epigráficos con entrelazados en relieve, que intercalan pinturas, bandas de azulejos y arcadas. Aunque bastante afectado por el paso del tiempo, el minarete aún es dueño de una sobria belleza.

Los museos de la ciudad  como el Museo de Marrakech, el Museo Dar Si Said y la pequeña Casa Tiskiwin, todos dedicados al arte tradicional marroquí.

Refinados edificios como el Palacio Real, residencia oficial del rey de Marruecos cuando visita la ciudad, el deslumbrante Palacio de la Bahia y la Medersa Ben Youssef con su mezquita, que fuera la escuela coránica más importante del Maghreb.

Gueliz: Creada en tiempos del protectorado francés, la llamada “Ciudad Nueva” muestra la Marrakech moderna, totalmente diferente al centro histórico en la medina, también conocido como el “barrio europeo”, al noroeste de la medina.

El eje principal de Gueliz es la Avenida Mohammed V, que tiene una extensión de 3 km. y se conecta con la medina alcanzando la mezquita Koutoubia. Unas rotondas, la Place de la Liberté y la Place 16 de Novembre, distribuyen radialmente las calles a partir del boulevard. Frente a la Place 16 de Novembre se encuentra la oficina de correos central, en uno de los pocos edificios que quedan en pie de los tiempos del protectorado francés. Frente al correo se construyó el imponente Marrakech Plaza, un gran centro comercial con tiendas de renombre internacional y amplios estacionamientos subterráneos.

En un principio zona residencial, Gueliz fue progresivamente transformándose en activo centro comercial y de negocios con la instalación de comercios y tiendas, tanto artesanales como de lujo, bancos, modernos hoteles, restaurantes, cafés con terrazas y discotecas de estilo europeo para los noctámbulos. Los principales servicios de la ciudad, tales como hospitales, universidades y escuelas y la Estación Central de Trenes se encuentran también en el sector.

Teatro Real

Entre los sitios para visitar se encuentran, al noroeste, el Jardin Majorelle, con una casa plena de color(verde, rojo y azul majorelle) con su pequeño y extravagante jardín fue concebida por un enamorado de Marruecos: el artista francés Jacques Majorelleuna, y el Teatro Real, cuya enorme cúpula destaca en la conjunción de la Avenida Hassan II y el boulevard Mohammed VI. Puede albergar hasta 1200 personas y en él se desarrollan no sólo obras de teatro, sino también otros eventos, como desfiles de moda y proyección de filmes durante el Festival del Cine de Marrakech. El Teatro Real recibe varias veces al año la visita de la Orquesta Filarmónica de Marruecos, cada mes de marzo es sede de un popular espectáculo de magia que atrae a mayores y niños,    y en julio se desarrollan el Festival de Artes Populares y el Festival Nacional de Teatro Profesional.

Entrando ya a la zona de Hivernage, que se ubica al sur de la Ciudad Nueva. Es la zona más moderna y más recientemente urbanizada de Marrakech. Su eje principal es la Avenida Mohammed VI, un amplio boulevard arbolado que pese a su reciente inauguración rápidamente vio desarrollarse en sus 5 km. de extensión una hotelería de alto nivel, lujosas villas y hermosos parques.
Jardín de la Menara El barrio es así una de las mejdores zonas para hospedarse con una amplia oferta de hoteles de alta categoría, a medio camino entre la medina y el aeropuerto, lo cual la hace muy atractiva no solo para el turismo, sino también para quienes viajan a Marrakech por negocios o conferencias.

Otro edificio que seguramente llama la atención es el Palais des Congres, con una imponente fachada, que dispone de salas de conferencias de nivel internacional y ocasionalmente es utilizado también como sala de conciertos.

Además de clubes y discotecas, otra opción para la distracción es el moderno complejo de salas de cine Megarama, que desplazó a las dos tradicionales salas de Marrakech, Le Colisée y Cinéma Rif.

La avenida Mohammed VI atravieza la Avenida de la Menara, que conduce al oeste al relajante Jardin de la Menara y al aeropuerto, y luego de flanquear el Olivar de Bab Jedid continua hasta la ruta que lleva a Ourika y Oukaimeden, en los alrededores de Marrakech.

Tampoco hay que olvidar que se encuentra en un valle a los pies de las montañas del Atlas y que los paisajes naturales que rodean a la ciudad son impactantes. Un recorrido por el valle del río Ourika, que desciende del Alto Atlas y se escurre por el valle. Descubriremos una naturaleza espectacular y numerosas poblaciones berberes que, pese a la cercanía con la ciudad, mantienen sus tradiciones y su modo de vida montañés.

Luego de atravezar la fértil llanura de Haouz, poblada de cítricos y olivos, a unos 34 km. de Marrakech comienza una sucesión de aldeas de pequeños poblados berberes: Tnine Ourika, Oulmès, Asguine, Aghbalou.poblado de Setti Fatma en el valle de Ourika

El verdor de las riberas del Ourika contrasta con el ocre de la tierra.
El recorrido ascendente lleva al poblado de Setti Fatma, desde donde parten las excursiones en el Atlas.

Pueden visitar el fragante Jardín bio-aromático del Ourika  con 45 variedades de plantas medicinales, aromáticas y ornamentales. El jardín se encuentra en proximidades del poblado de Tnine Ourika.

El Azafranal del Ourika es otro de los sitios que se puede visitar. Se encuentra a unos 34 km. de Marrakech y podemos recorrer este campo de azafrán único en la región, a la vez que interiorizarse sobre las características del llamado “tesoro rojo” tan presente en la cocina tradicional marroquí, las técnicas de cultivo, sus aplicaciones y otros datos interesantes. De fin de octubre a mediados de noviembre el Azafranal propone sumarse a la fiesta del “Tiempo del Azafrán”: la temporada de la recolección.

Por último, el Jardín de Timalizene en Aghbalou (a unos 40 km. de la ciudad) propone el descubrimiento de las especies propias del Alto Atlas en un entorno natural de ensueño.

El recorrido por el valle culmina en el pequeño poblado de Setti Fatma, enclavado a 1500 metros de altitud, punto de partida de numerosas excursiones en el Atlas, entre ellas la de las Siete Cascadas. Alcanzada la primera cascada las vistas sobre el valle son espectaculares, pero serán necesarias dos o tres horas para descubrir las seis restantes…

Valle de Asni - Parque Nacional Toubkal

El Parque Nacional Toubkal: Se encuentra a poco más de una hora de Marrakech, el Valle de Asni se extiende en las laderas de algunas de las cimas más altas del Atlas.
En el recorrido que lleva al poblado de Asni aparecen aldeas berberes en los flancos de las colinas, senderos de mulas, pastores llevando su rebaño…

Asni en sí mismo no presenta un gran interés turístico particular, pero es en este punto donde el camino se bifurca: por un lado se va a Marigha, Ouirgane y Tizi n’Test, por el otro se emprende la ruta hacia Imlil para alcanzar el Parque Nacional Toubkal.

El parque fue creado en 1942 y cubre una superficie de 38000 hectáreas. En él se encuentra el djebel (monte) Toubkal, punto culminante del Atlas, con 4167 metros. La ascensión al monte y el posterior descenso hacia Imlil pueden hacerse en dos días, con escalas en numerosos refugios, y el período ideal va de junio a septiembre. Desde Imlil también se proponen excursiones más cortas en el parque y las laderas del Toubkal.

Estación de esquí de Oukaimeden: Se encuentra a unos 75 km. de Marrakech. En la ladera norte del monte Oukaimeden, cuya cima alcanza los 3200 metros, hay una gran pista de esquí que cubre unas 300 hectáreas. La estación cuenta con todas las comodidades, hotel de categoría, equipamientos e instructores, y aunque no se puede garantizar nieve permanente durante todo el invierno, quienes vayan entre noviembre y abril cuentan con una actividad más para disfrutar.

Cascadas de OuzoudLas Cascadas de Ouzoud: Son las más célebres de Marruecos y uno de los sitios más bellos del Medio Atlas. Para llegar a ellas habrá que alejarse unos 170 km. de Marrakech hacia el noreste, tomando la ruta que lleva a Fes y pasando por las poblaciones de Demnat y Tannant.
Las aguas de estas espléndidas cascadas caen desde 110 metros de alto sobre varios desniveles, proyectando pequeñas gotitas al aire que, atravezadas por el sol, reflejan casi permanentemente un arco iris. Se encuentran en medio de un paisaje maravilloso poblado de pájaros y macacos Rhesus, monos típicos del desierto. Una vez al pie de la cascada se puede disfrutar de un baño, aunque el agua es bastante fría, o dar un paseo en alguna de las embarcaciones que alquilan allí. Para hacer caminatas y recorridos, lo ideal es negociar el precio y contratar un guía local.
Hay en Ouzoud algunos puestos de comida tradicional y una modesta oferta hotelera. En fin, un lugar perfecto para pasar todo un día en tranquilidad, tal como lo indica su nombre: Ouzoud en berber significa simplemente “suavidad”.

1 comentario en “Marrakech”

  1. David dice:

    Me ha encantado el articulo. Hace poco visite Marruecos y me ha traido muchos recuerdos.
    Un saludo

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