Fernando de Noronha, un aristócrata lusitano, recibió de presente del Rey Miguel I, una isla perdida en el medio del Atlántico. A pesar que el lugar era muy bello, Fernando no le dio mucha importancia a tan preciado regalo, a pesar que le puso su nombre.
Por casi dos siglos la isla estuvo abandonada, fue ocupada por holandeses, que la llamaron Pavonia, y por los franceses que le dieron el nombre de Isla de los Delfines. En 1737 pernambucanos y portugueses la recuperan para Brasil y para evitar nuevas invasiones construyen diez fuertes. En la segunda guerra Fernando de Noronha sirvió de base para los aviones norteamericanos. Én época de la dictadura en Brasil, se instaló allí una penitenciaría.

Desde 1998 la isla es propiedad del gobierno de Pernambuco, creándose en ese mismo año el Parque Nacional Marino Fernando de Noronha, que ocupa 112 kilómetros cuadrados entre tierra y mar y está gerenciado y fiscalizado por IBAMA, que es una institución que se ocupa de todo lo concerniente a la protección de la flora y fauna de Brasil.
Fernando de Noronha es un archipiélago que posee una isla principal, la única habitada, y 20 islas que rodean los 26 kilómetros cuadrados de tierras volcánicas. Hoy, el mayor desafío es conservar uno de los más ricos ecosistemas brasileros y al mismo tiempo permitir que miles de turistas puedan visitar y conocer este verdadero paraíso.
La práctica de buceo es la mayor atracción de Fernando de Noronha, sus aguas son tan transparentes que la visibilidad llega a 40 metros. Excelente para contemplar un sistema natural que cuenta con 230 especies de peces, quince variedades de corales, y cinco tipos de tiburones.
En la Bahía de los Delfines, el acceso es solo permitido a científicos e investigadores. Sin embargo, quien quiera que aparezca en el barco de operadores o de equipos de investigación, será saludado por grupos de delfines. Los delfines son los seres más encantadores de la variada fauna del archipiélago, nadan en grupos de 200 y son capaces de hacer miles de piruetas, además de dejarse tocar por quienes están haciendo buceo.
Noronha tiene dos estaciones bien definidas, el verano, que va de septiembre a enero y el invierno de febrero a agosto. En el verano el clima es bien seco y el paisaje es color amarillo, en el invierno llueve más y el paisaje es más bonito.
Este es un lugar ideal para hacer caminatas, andar a caballo, practicar surf, buceo, paseos en barco,alquiler de jeeps, motos y disfrutar de una tranquilidad y una belleza que no puede expresarse en palabras.
Hay que tener en cuenta que para ingresar al archipiélago se paga una tasa, que es para la conservación del lugar, ésta se paga tras bajar del del avión y es proporcional al tiempo que el turista piensa quedarse.
Actualmente en Fernando de Noronha hay dos hoteles y posadas domiciliares y residenciales, con instalaciones confortables que poseen aire acondicionado, frigobar y baño privado.
En cuanto a la gastronomía, existen restaurantes para todos los gustos, están los llamados por kilo,donde se paga por el peso el plato consumido, y los tradicionales a la carta. También hay pequeños bares con comidas rápidas.
Aquí todo es muy simple, no encontrarás grandes resorts ni hoteles y restaurantes de lujo, pero hallarás en compensación una tranquilidad y belleza sin igual.
Si quieres conocer un lugar que no ha sido casi modificado por la mano del hombre, gozar de flora y fauna en su hábitat natural, debes pasar una semana en Fernando de Noronha, un lugar de los que van quedando pocos en el mundo.


Fecha: 31 de julio de 2009
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